Te encuentras en una búsqueda vertiginosa de lo que no tienes. Buscas aquí, buscas allá… nunca frenas porque no logras resolver esa sensación en tu interior: la sensación de carencia.

Algo falta, no sabes qué, pero tu mente te dice que está allí afuera. Tu angustia se resolverá con algo que encuentres en el futuro. Alguien te dará la fórmula, el secreto, la llave y entonces podrás descansar.

Eso no sucederá.
Detente ahora. Deja de buscar algo que llene.
La respuesta no está afuera. Ni de ti, ni de este ahora.

Contacta con tu carencia. Siéntele. Compréndela.
Inclúyela.

Nunca es suficiente porque crees que tu no eres suficiente. Para tu madre, para tu familia, para tu profesión, para ti misma.

Nunca hay suficiente porque no sabes como generar en ti lo valioso: el amor, la presencia, la confianza en ti misma.

Pero lo eres. Eres suficiente.

Cuando dejas de mirar afuera, cuando dejas de correr y buscar puedes comenzar a sentirte. Si, es doloroso al principio. Nuestros espacios oscuros duelen. Pero luego los conoces y no son tan oscuros como pensabas, son tú, te completan.

La sensación de carencia es la expectativa de ser aquello que nos convertiría en amables -dignos de ser amados. Es creer que, si fuéramos suficiente para la expectativa de otros, entonces recibiríamos amor.

Eso tampoco sucede. Las personas que no dan amor no actúan de esa manera calculadoramente, sino que simplemente no recibieron amor y entonces no pueden darlo. Aunque te amoldes a sus expectativas seguirán sin demostrarte su afecto.

Todos hemos crecido con heridas, hemos sido no-amados. De adultos es nuestra tarea sanarnos, regenerar esas experiencias y aprender a amar. Hay camino para ello.

Amor es una palabra muy amplia. Experimentarla en su pureza también lleva su tiempo y comprensión. Amarte a ti requiere coraje. Amarte completa, con sus oscuridades y vergüenzas, sin aferrarte tampoco a tus manías. Entregarte a cada momento, a lo que eres, a la vida.

La vida te recibe, te está esperando, lo único que necesita de ti es que la vivas. No tiene expectativas sobre ti, eres suficiente y digna de ser amada. Y cuando comprendes que la vida fluye a través de ti, irradia desde tu corazón hacia cada momento, encuentras -justo ahí- el amor que tanto buscabas.


La sensación de carencia se puede sanar.
Dedicado a las mujeres que iluminan mi camino en cada clase. Gracias.


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