En lo externo, estamos atentas a nuestras conductas: actos y palabras.
En lo interno, estamos atentas a sus raíces: pensamientos, creencias e impulsos emocionales.
Lo uno más lo otro es la consciencia.

En lo interno, propiciamos nuevas comprensiones: percepciones, actualizaciones e insights.
En lo externo, propiciamos nuevas conductas: accionar desde una nueva raíz.
Lo uno más lo otro es el despertar.


Cuando te quedas en lo externo de lo primero y en lo interno de lo segundo, no avanzas en el camino. Creas la ilusión del despertar y permaneces adormilada en la idea.

Es necesario corporizar la transformación: darle cuerpo, actualizarla y hacer desde lo nuevo.

¿Qué renovaciones y cambios han sucedido en ti desde que “te cayó la ficha”? Puedes tener muchas revelaciones en tu vida y no cambiar en nada, o tienes uno sola sobre la que accionas y te cambia todo.

Llega un punto en el camino en que no es suficiente darte cuenta, tienes que empezar a hacer las cosas de diferente modo. Ese es el sentido de la práctica: realizar tu comprensión.


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