Creatividad de la mente. Creatividad del corazón. Creatividad del útero.

Conocemos la creatividad de la mente. Nuestra mente tiene la posibilidad de imaginar, diseñar, construir, crear imágenes, palabras, sonidos, secuencias. Pero a la vez, está influenciada por estructuras de creencias, memorias y registros inconscientes que la condicionan. Cuando creamos desde la mente no sabemos si realmente estamos creando algo completamente nuevo, o más bien copiando y rediseñando sobre lo que ya existe. Actualmente, las verdaderas innovaciones son excepciones.

Comprendemos la creatividad del corazón, no siempre nos animamos a experimentarla. Está llena de sensaciones profundas, intuiciones, vaguedades. Desde el corazón se crea andando, viviendo, caminando por donde no hay suelo, con valentía y apertura hacia la incertidumbre, pero con una confianza en que lo que se está haciendo tiene sentido para si. Crear desde el corazón es estar al servicio de la vida, entregarse conscientemente a un plan mayor.

Desconocemos la creatividad del útero, salvo excepciones. Las mujeres llevamos milenios silenciadas, ignorando y frustrando la energía creativa del útero para no incomodar, para no sobresalir, para no estar en riesgo. Pero las mujeres que se animaron a manifestarse desde su útero, usando su voz, su arte, su expresión, su ser, fueron generadoras de cambios profundos, y en muchos casos, también castigadas por ello.

Pero ese tiempo finalizó. Todas las mujeres podemos empezar a conocer y aprender a usar la energía creativa de nuestros úteros, en cualquier momento de nuestras vidas. La creatividad del útero viene de la Tierra, tiene el poder del origen de la vida. Combinada con la creatividad del corazón, tiene la capacidad de engendrar desde lo profundo hacia la vida.

Lo que se crea desde el útero-corazón trasciende las estructuras mentales que nos condicionan y es verdaderamente luminoso: la chispa divina que inicia la concepción de lo nuevo.

Más información del proyecto NUESTRO ÚTERO en www.nuestroutero.com


1 comentario

Anabel · 2 junio 2021 a las 18:27

Esta genial el articulo. Saludos.

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