Escribo esta experiencia y confío que llega a quien entiende…

El campo energético colectivo tiene en estos momentos una gran fuerza que reside en el dolor. Las personas somos parte de ese campo, estamos coptadas por el dolor causado por la pandemia y la crisis. No sabemos como gestionar las heridas y los duelos y respondemos al dolor que recibimos generando mas dolor. Damos mas dolor al dolor y el campo energético colectivo crece tomando mas fuerza.

Por momentos, sentimos que la consciencia, la luz y la sanación no alcanzan, no están pudiendo ser recibidas, porque el dolor impermeabiliza todo. Es muy difícil salir de enganche de dar dolor al dolor, pero es posible. Esta es mi experiencia y movimiento, surgidos de un trabajo energético:

Primero, consciente y voluntariamente elegir no responder con daño al dolor. No daño hacia uno mismo, en automaltrato o falta de cuidado. No daño hacia el dolor que recibimos de la vida, de las circunstancias, del país, de las personas. “Elijo no dar dolor al dolor, elijo no reaccionar”. Y efectivamente no hacerlo, no son suficientes las palabras, sino su consecución en actos cotidianos. Es una elección que permanentemente se ejecuta. No significa evadir, reprimir o edulcorar lo que se siente. Significa no reaccionar desde la herida y gestionar el dolor con recursos.

Ese movimiento habilita el siguiente, que el poder ver el origen del dolor: las pérdidas y lo muerto. Rreconocer y honrar lo muerto. Por supuesto, el duelo por las personas fallecidas y también por todo lo que no permanece: planes, sueños, expectativas, identidades, egos, profesiones, negocios, empresas, etc. Un reconocimiento de todo lo muerto, honrarlo y verlo con gratitud. “Gracias por lo que me has dado y ahora continuo, miro la vida”.

Ese movimiento va a generar alivio y luego el campo energético colectivo del dolor va a perder fuerza y nos va a soltar. Probablemente el campo energético va a continuar mirando su dolor pero ya sin retenernos en él.

El tercer movimiento es permanecer allí y comenzar a ser luz y amor. En mi trabajo energético la apertura llegó hasta ahí. El campo energético colectivo no podía tomar amor, lo veía disponible pero aun la fuerza inercial hacia el dolor era consistente y solo podía continuar mirando su dolor.

Pienso que a medida que mas y mas personas encuentren su manera, recursos y métodos para dejar de dar dolor al dolor y honrar las inmensas pérdidas, este campo irá perdiendo fuerza y en algún momento podrá recibir luz y amor, y desde allí volver a mirar la vida.

Siento que aun no sucede, pero individualmente es posible. Luego de todo el ejercicio y el movimiento energético sentí gratitud y energía renovada para continuar asistiendo.

Me surgió hacerlo porque estaba muy triste, sintiendo el dolor colectivo muy intensamente y adapté un ejercicio de Brigitte Champetier de Ribes que se llama “El campo que me lleva” que pueden encontrar aquí: https://www.insconsfa.com/ejercicios.php


Es muy raro para mi y siempre me genera reticencia compartir mi trabajo personal, en general no lo hago, pero en este caso me parece relevante y creo que puede ser útil para quien funcione en esta frecuencia, reciba y entienda esta info.

Gracias por leer. Comentarios, sugerencias y otras propuestas son bienvenidas para ayudarnos.


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