Uno de los errores más comunes en los practicantes noveles es abandonar la práctica cuando aquello que los motivó a iniciarla se resuelve, disminuye la presión, la emocionalidad y se acercan al bienestar. Como muchas veces lo es una medicación, la práctica es a largo plazo: no se abandona porque sí.

En el contexto actual, muchas personas están iniciándose en prácticas de consciencia corporal, meditación y espiritualidad, encuentran en estas disciplinas formas concretas y útiles para gestionar sus emociones, la sensación de incertidumbre y el proceso de adaptación constante que nos está pidiendo el momento presente global. Pero los seres humanos a todo nos acostumbramos y, cuando eso sucede, tendemos a abandonar aquello que nos ayuda a estar mejor. Es un reflejo de autoboicot que surge de la resistencia al cambio: la mayoría de las personas quieren estar mejor, pero sin que eso signifique un cambio profundo en sus vidas.

Pero el sentido de una práctica corporal-meditativa consciente es justamente ese: cambiarnos un poco la vida. ¿Cuántas veces vamos a entrar en crisis y a usar la práctica para acomodarnos dentro de la crisis? Cuando practicamos y en la sensación de bienestar abandonamos, vamos a estar usando la práctica para salvarnos de los momentos angustiosos, sin posibilidad de dejar de crearlos.

Cuando la práctica se vuelve parte de nuestra vida cotidiana y la llevamos a cabo independientemente nuestras sensaciones u objetivos de logro (estar bien, sanarse, equilibrarse), nos ayuda a progresivamente crear un modo de vida en el que lo angustioso no lo es tanto y el bienestar tiende a ser más cercano y sencillo de alcanzar.

Tendemos una propensión un poco morbosa a regodearnos de los malos momentos y de cómo “la vamos peleando”, como si una vida sin ellos fuera incorrecta. Ninguna práctica evita la existencia de conflictos, situaciones complejas o dolencias, pero si efectivamente nos da herramientas para lidiar con aquello de mejor manera, con desapego y compasión. Es de esa forma que vamos creando un bienestar -que incluye salud, armonía, abundancia- más presente: no porque mágicamente todo desaparece cuando encaramos un camino “espiritual”, sino porque vamos teniendo más recursos y herramientas para ver y accionar de manera más completa e inclusiva sobre aquello que nos va sucediendo.

Eso solo es posible si continuamos practicando incluso cuando nos sentimos ya muy bien.

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