La resistencia interna tiene energía, pero nunca la suficiente para sostenerse eternamente. Como todo, la resistencia es impermanente y el poder del cambio, en algún momento, atravesará inevitablemente la coraza que tan voluntariosamente sostienes. El cambio sucede por tu voluntad, o por tu tozudez, pero en estos tiempos sabemos que inevitablemente sucederá.

La resistencia es lo que evita que ingreses en el verdadero corazón del conflicto, o en el verdadero camino que te generará gozo y disfrute. Las excusas o autolimitaciones que usas en esa evitación (la falta de tiempo o dinero y el apego al sufrimiento) solamente existen porque están al servicio de tu resistencia. Cuando lo comprendas, el dinero y el tiempo aparecerán y el miedo al dolor o al cambio se desvanecerá.

Entonces la sanación toma fuerza. Sanar es la suma de responsabilidad y creación. Responsabilidad sobre tu momento presente: significa que dejas de echar culpas y te apropias de tu vida. Cuando eres la responsable de hacer, puedes generar una solución. Creación implica diseñar y manifestar una nueva posibilidad, diferente a la anterior, que asimismo se desmantela en el mismo proceso de crear lo nuevo.


Estamos habituados a que el despertar, la toma de consciencia o el inicio de un proceso de sanación se da a través de un sacudón, trauma, enfermedad o enfrentamiento con la vida de manera dolorosa. Eso es así porque nos creemos no dueños de nuestras vidas, ni responsables ni creadores. La resistencia por tozudez o por auto-indulgencia es el común denominador en la mayoría de las personas.

Pero en este momento cósmico (desde junio 2019 y anclándose firmemente en 2020) ese modelo de despertar caduca. La información ahora está toda disponible y quien quiere despertar, despierta, sin trauma, sin sacudón, sin dolor, sino en asistencia amorosa.

Cuando observamos la posibilidad de sanación como la ecuación entre responsabilidad y creación, comprendemos que ya no es necesario un trauma o una enfermedad que nos enfrente con todo aquello que no queríamos ver o hacernos cargo de. La sanación, la manifestación del verdadero ser, vivir desde el corazón, como quiera que llamemos a la oportunidad de libertad interna que deviene de la coherencia de ser con Ser, es una posibilidad, ahora disponible, para todos, en el momento que cada uno lo desee. Solamente hay que tomarla y manifestarla.

La tarea es individual, con asistencia, por supuesto, pero individual. Lo individual es lo que nutre lo colectivo. No es un trabajo de todos, es tu trabajo sobre ti misma. Se acabó el tiempo de resguardarnos en los plurales: lo que todos hacen, lo que todos dicen, el despertar colectivo es otra excusa de la resistencia. El despertar es una responsabilidad individual y única de cada persona.

Agradecemos a todos los abridores de camino, a todos los que iniciaron su camino de sanación y despertar a través de un trauma o un enfrentamiento con la vida. Son ellos los que crearon la masa crítica para que ahora sea posible despertar a través del amor y ya no a través del dolor.


0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *