¿Qué significa “estar en eje”? Poder sostenerse en ese tan delicado espacio interno que nos hace sentir en orden, en coherencia, en paz.

Tal vez asemejamos el eje a un estado de cuasi-perfección… no hay molestias, no hay emociones ni pensamientos disruptivos, no hay dolor ni intranquilidad. Con tanta exigencia, el eje es imposible de lograr y menos de sostener si es que alguna vez se alcanza.

El eje no es una fina tanza que se sostiene en el aire. Todo lo contrario, es un amplio espacio interno en el que voluntaria y activamente hacemos converger nuestra presencia y expresión de ser en coherencia con el momento presente. Lo que sucede dentro es perfectamente adecuado a lo que sucede fuera y viceversa.

Es una falsa creencia del ego espiritual la de considerar que estar en eje significa no reaccionar, no emocionarse y no expresar lo real que sucede en nuestro interior. Se puede manifestar sin daño ni autodaño en perfecto estado de coherencia. Hay que entrenarse, hay que animarse, hay que permitirse ser lo que uno realmente es.

Y luego, lo perdemos, se nos escapa… y ¿cómo recuperarlo? Respirando, alineando el cuerpo, pisando la tierra, sintiendo, observando los pensamientos, deteniéndonos en el aquí y ahora.

Es bastante simple de hecho. Creo que la mayoría de las personas que añora “estar en eje” ve ese estado como un ideal inalcanzable -a propósito. Estar en eje y sostenerse allí requiere maestría (hacerse cargo) y renunciar a todo aquello que tentadoramente “nos saca” del eje.

Las personas que viven en equilibrio practican ese equilibrio en cada momento de su vida como consistente prioridad.


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