Tenemos tanto miedo a encontrarnos con la verdad.

¿Por qué lo que duele, existe? Todo lo que existe en el cuerpo como corporal, emocional o energético, es correcto de existir. No hay incoherencia en la perfección que somos, solo hay distorsiones mentales que no nos permiten ver la totalidad. La resistencia a ver por qué lo que duele, existe, nutre las distorsiones.

Cuando tenemos un síntoma, una manifestación física, un dolor, éste tiene un sentido. Existe en la totalidad de la coherencia mente-cuerpo-energía. Vemos lo físico, lo sentimos, pero no podemos acceder a la información emocional, a las creencias, a las desarmonías energéticas que lo sostienen. Solamente deseamos que deje de existir.

Sin comprender su totalidad, no desaparece. Al contrario, ante la negación se fortalece.

No puedo. No tengo tiempo. No es tan grave. No tengo dinero. No me alcanza. Ya va a pasar. Me tomo una pastilla. Si lo ignoro se va. Ya se va a acomodar… Son manifestaciones mentales de la resistencia emocional a acceder a la verdad.

El útero sangra ante la resistencia emocional. Se cierra, se acoraza en coherencia con las emociones reprimidas y a las creencias que lo limitan. Todo el mundo interno femenino queda colapsado en el útero bloqueado.

Para abrirlo hay que dar solo un paso. El que te lleva a entrar ahí, a lo que existe y duele.

Estoy deprimida. No quiero soltar. Tengo miedo. Me siento sola. Me siento vacía. No valgo. Estoy enojada. Estoy furiosa. Soy invisible. No me gusta lo que soy. No quiero a mi pareja. No se que voy hacer sin mis hijos. Me muero si no puedo ser madre.

Son las verdades que, por mas feas que parezcan, permiten la reconciliación con la vida. Duelen tanto como el síntoma, pero son las que sanan.


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